29/09/2016

Recordaciones y homenajes

LA IMPORTANCIA DE VOLVER AL LUGAR

MEMORIAL DE LOS ANDES

Eduardo Strauch, al igual que el resto de los supervivientes, han vuelto al lugar de la tragedia en varias oportunidades. No es un lugar de muy fácil acceso, está situado a 3.500 m. entre los volcanes Sosneado y Tinguiririca, en la Cordillera de los Andes, en la provincia argentina de Mendoza.

Según Eduardo, cada viaje al lugar del accidente le depara nuevas e intensas emociones, porque aunque muchos no puedan entenderlo, ese lugar además de representar un largo sufrimiento, también le significó un lugar de paz, que lo llevó a revelaciones y a descubrimientos interiores muy profundos, que le que resultaron muy positivos a lo largo de su vida.

Cada viaje le genera un sinfín de expectativas y llegar hasta la tumba de sus compañeros y amigos muertos, constituye ya un rito de peregrinación al sitio que los supervivientes llaman "El Santuario".

Llegar al lugar no es tarea fácil y sólo se puede acceder en los meses de verano, guiados por baquianos, utilizando caballos y mulas. El trayecto de ida y vuelta se realiza en dos jornadas, en las que es preciso cabalgar 4 horas por día y acampar durante la noche. El lugar se ha convertido en un atractivo turístico y todos los años cientos de personas viajan expresamente a conocerlo.

En 1995 casi la totalidad de los supervivientes viajaron juntos al lugar por primera vez. A cada paso recordaban un momento o una anécdota. Especulaban con lo que podrían encontrar, pero descartaban poder ver los restos del fuselaje que durante 72 días los había reparado de las bajas temperaturas y que ellos habían llegado a sentir como su propia casa. El fuselaje había desaparecido bajo la nieve hacía muchos años, pero aquel día, se acercaron a una inmensa grieta e increíblemente a unos 6 m. de profundidad, pudieron ver los restos del fuselaje.

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Entre los viajes, corresponde destacar el realizado a Chile por los supervivientes en 2002, al cumplirse 30 años del accidente. Como parte de los homenajes y recordaciones que se prepararon, se organizó el partido de rugby que no se había podido jugar en octubre de 1972.

El acto fue muy emotivo y se realizó en una cancha situada en la pre Cordillera. Comenzó con una misa y a continuación llegaron al lugar los mismos helicópteros con los que habían sido rescatados luego de pasar 72 días en los Andes.

El invitado especial resultó ser el arriero Sergio Catalán, que se estrechó en un cálido abrazo con todos los supervivientes. Gracias a este arriero, el mensaje de pedido de ayuda de Canessa y Parrado llegó a destino y pudieron ser rescatados. Finalmente, se jugó el simbólico y emotivo partido de rugby de Old Christians contra el equipo chileno.

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