¿Qué hace que un hecho permanezca vivo en el imaginario del mundo entero tantos años después de haber tenido lugar?
Para que una historia perviva tiene que estar formada por una combinación de tragedia, épica, resiliencia, amistad, dolor, muerte, inventiva y esperanza. Si a esto se le suma juventud,
belleza y una decisión tan terrible como inevitable, tenemos ya todos los elementos que conforman una gesta, una leyenda.
No es por eso difícil de entender que la tragedia de los Andes haya hecho correr desde 1972—y seguramente continuará haciéndolo—ríos por no decir mares de tinta. Sin embargo, Desde el silencio no es un libro más sobre el tema. Eduardo Strauch, con la colaboración de Mireya Soriano, no aspiran a
contarnos por enésima vez una historia que todos conocemos y admiramos. Lo que se han propuesto es un ejercicio mucho más arriesgado. Con la distancia y, sobre todo, la sabiduría que da el paso del tiempo vuelven a embarcarse en aquel fatídico
Fairchild de la Fuerza Aérea uruguaya para narrarlo todo de nuevo, pero desde otro ángulo.
En su relato está, punto por punto, todo lo que se vivió a bordo: la novelería del viaje, el accidente, el primer contacto con la muerte, los primeros días de estupor, la certeza de que estaban solos, la decisión de comer carne humana, la avalancha, la operación rescate, la salvación...
Pero Eduardo y Mireya van más allá. Desde el silencio no es un viaje al pasado sino al interior del alma humana. A la de Eduardo y también a la de sus compañeros de tragedia. ¿Cómo se vive el miedo? ¿De qué nos habla el silencio? ¿Se puede ser feliz en el infierno? ¿Qué hace que unas personas se hundan y otras, quizá más débiles o menos inteligentes, se erijan en héroes? ¿Qué papel juegan el amor, la amistad, la familia en el instinto de supervivencia? ¿Comer carne humana puede con-
vertirse en una especie de comunión? ¿Cómo se convive con la muerte, con los demonios ajenos y, más aún con los propios?
Todas estas cuestiones vitales y aún muchas más, van desfilando ante nuestros sorprendidos (y a veces aterrados) ojos para que nosotros también viajemos a la Cordillera. No al infierno blanco en el que vivieron durante setenta y dos días Eduar-
do y sus amigos, sino a otra montaña igualmente escarpada y misteriosa, nuestra propia vida. Desde el silencio no es un libro de autoayuda. Ni es un tonto compendio de eso que los ingleses llaman “How to”: cómo ser feliz, cómo triunfar, cómo ser más rico.
Es el testimonio inteligente y sensible de alguien que, llegada la madurez de su vida, mira hacia atrás. No para entender ni mucho menos para justificarse sino para vivirlo con otros ojos. Con aquellos que, en vez de mirar hacia afuera, se vuelven hacia el interior, hacia lo más íntimo y recóndito, allí donde, al igual que ocurre en la montaña, todo es misterio y, sobre todo, silencio.